Creación de contenido
Aunque se ha convertido en una potente herramienta de marketing y venta a través de redes sociales, al fin y al cabo, LinkedIn sigue siendo, en esencia, una red social.
La esencia misma de la plataforma es ayudar a los profesionales a ampliar su red de contactos y fomentar las relaciones profesionales. Como bien sabemos, uno de los pilares fundamentales para tener éxito en una red social es crear y compartir contenido dirigido a tu público.
Pero es probable que el contenido que compartas en LinkedIn sea muy diferente del que compartirías en Instagram o en X.
La primera pregunta que debes hacerte antes de desarrollar una estrategia de contenido para LinkedIn es: ¿por qué?
¿Por qué quieres compartir contenido en LinkedIn? ¿Cuál es tu objetivo? ¿Buscas compartir conocimientos, ampliar tu red de contactos o encontrar nuevos clientes?
Quizá estés intentando posicionarte como experto en un campo concreto o captar la atención de reclutadores o posibles empleadores.
O, tal vez, sea una combinación de todo ello. Sea como sea, debes tener claro cuál es tu objetivo para que tu estrategia de contenido te ayude a conseguir lo que te propones.
Una vez que tengas claro tu objetivo, podrás explorar la orientación del contenido con mayor claridad. Tu objetivo determinará tu público objetivo, lo que a su vez determinará qué tipo de contenido produces y cómo lo compartes.
Aunque esto pueda parecer técnico, es absolutamente esencial que comprendas a quién te diriges con el contenido que creas. Si quieres aumentar tu audiencia entre profesionales expertos en marketing de resultados, producir contenido de marketing digital para principiantes probablemente no te reportará los resultados que buscas.
Otra consideración importante a la hora de desarrollar una estrategia de contenido para tu perfil de LinkedIn es el compromiso que puedas asumir. Aunque, desde luego, no tienes por qué comprometerte a publicar todos los días desde el principio, es importante que analices tu capacidad y determines a qué puedes comprometerte para mantener la coherencia ante tu red de contactos.
Dicho esto, publicar con frecuencia ya no es la ventaja que solía ser. El alcance orgánico ha disminuido en los últimos años y LinkedIn ahora valora más la relevancia y la experiencia que el volumen. Es mejor publicar una entrada de alta calidad a la semana que publicar todos los días si ese contenido no es valioso ni está bien elaborado.
En cuanto al formato, el panorama ha cambiado. Las publicaciones en carrusel (presentaciones de diapositivas en las que se puede deslizar el dedo) obtienen ahora el mayor alcance medio, superando con creces a las publicaciones en vídeo y a las de una sola imagen. Tener esto en cuenta a la hora de elegir el formato puede marcar una diferencia significativa en el número de personas a las que llega tu contenido.
Independientemente del formato que elijas, el contenido que redactes para LinkedIn debe ser relevante para tu sector o tus competencias específicas. Tu contenido también debe estar bien documentado, ser atractivo y profesional. Las publicaciones que compartes son fundamentales para forjar tu marca personal y tienen un gran peso a la hora de contar tu historia. Pero a la hora de decidir sobre qué quieres publicar, puede resultar un poco abrumador.
Aquí tienes algunas ideas para empezar a pensar en temas: